El próximo domingo 14 de noviembre treinta mil libros serán “liberados” en las calles de Madrid.

Podrán encontrarse en calles, plazas y avenidas, en asientos de autobús o metro, junto a bancos de la calle, del parque o de los otros; bajo estatuas, farolas, chirimbolos, semáforos, buzones, marquesinas, pedigüeños, expositores, papeleras, quioscos, o “cosos-desos-con-anuncios”; en esquinas, callejones y portales oscuros, mirando hacia otro lado; frente a monumentos y gimnasios, mirando monumentos; a las puertas de colegios, ambulatorios, iglesias, comisarías, cortingleses, delegaciones de hacienda, lupanares y estadios; cerca de obras, cacas de perro, gorrillas, atascos, guardias urbanos y coches en segunda fila; resguardados bajo cornisas, tomando el sol sobre el césped o, definitivamente, “tiraos en tol medio lacera”.

Se ruega que extremen las precauciones, hasta podrían tener el descaro de acompañar a los transeúntes y quedarse en su casa durante una temporada, como okupas de tomo y lomo. Además pueden ser extremadamente adictivos y provocar terribles efectos secundarios, entre ellos miedo, sorpresa, risa, tristeza, emoción, intriga, angustia, fascinación y, lo peor de todo, curiosidad.

Incluso pueden llegar a cambiar su visión del mundo. Están avisados :)

Es una iniciativa, organizada por el ayuntamiento de Madrid, y que incluye ayudas a proyectos sociales con patrocinio privado, en la que se repartirán esos treinta mil volúmenes por las calles de la ciudad. Los ejemplares son todos nuevos, donados por varias editoriales, y se dejarán en lugares donde puedan ser encontrados por los ciudadanos. Se trata de que puedan recogerlos y leerlos, si están interesados, para dejarlos después nuevamente en la calle de forma que pueda encontrarlos otra persona.

A esto se le llama dejar libros “en la jungla”, y forma parte de una práctica que recibe el nombre de “bookcrossing”, un fenómeno nacido en EE.UU. en el año 2001. Lo más importante, por supuesto, es devolver los libros a la circulación una vez leídos, pero también es muy interesante la posibilidad de entrar en la web de este movimiento (también hay un sitio de la comunidad española), para anotar y comprobar los movimientos de un libro encontrado, o liberado por uno mismo.

Extraigo de la Wikipedia:

Si alguien decide liberar un libro vía BookCrossing, tendrá que registrarlo para conseguir un BCID (número de identificación de BookCrossing) que será lo que identifique ese ejemplar concreto en la base de datos del sistema. Ese número de registro lo lleva el libro escrito, directamente en el interior de la cubierta, o bien en una etiqueta en la que se pide a la persona que lo encuentre que entre en la web de BookCrossing y escriba un pequeño apunte para notificar el hallazgo, y finalmente que suelte de nuevo el libro una vez lo haya terminado.

Se puede participar anónimamente y es completamente gratuito, aunque aceptan donaciones.

Como en el p2p, se trata de compartir, pero con el fascinante añadido de poder seguir el recorrido que pueda tener ese libro a través de sus lectores, en una especie de cadena de solidaridad. Y, cómo no, como el p2p estas prácticas tampoco les gustan mucho a los de siempre. ¿Les gustará algo?

Suerte a los que viven en la capital, que “cacen” algún ejemplar, y ánimo a ellos y a cualquier otro para que compartan sus propios libros aprovechando la repercusión de esta iniciativa.

Buena caza ;)

Comentarios cerrados. Si quieres leer los comentarios o escribir el tuyo puedes hacerlo en Barrapunto.

Anuncios